Rotary Club de Villa Urquiza

PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza

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¿Cómo nació el idioma Español?


Recopilado por Néstor C. Sarandria - Director de Prensa Rotaria

 

 

Inicio

1.  Prologo

 

No se puede saber con certeza cuál fue la primera lengua o si surgieron muchas al mismo tiempo. Lo que los lingüistas han podido rastrear es la existencia de una muy importante, originaria del centro de Europa, conocida con el nombre de indoeuropea.

 

Esa lengua se expandió hacia la India, donde se desarrolló el sánscrito; y hacia el resto de Europa, donde florecieron lenguas aparentemente tan diferentes entre sí como el griego, el alemán, el inglés, el ruso y el eslovaco. Entre ellas se encontraba el latín, hablado en la Península Itálica, que dio origen a las lenguas romances: el italiano, el provenzal, el francés, el gallegoportugués, el catalán, el rumano, el español. Sin embargo, aunque el español heredó muchas de las características del latín, las diferencias con las demás lenguas romances son evidentes, y la historia de la región ayuda a explicarlas en parte. Así, podemos distinguir una época anterior, es decir, previa a la llegada de los romanos; una más donde el latín es el centro de la atención; otra donde la tónica es el aporte de los pueblos germanos después de la caída de Roma; una más donde los árabes son los protagonistas y cuando España es un país independiente, el desarrollo del idioma español a través de los siglos. 

 

Lengua muerta

3.  El Latín

 

Doscientos años antes de la era cristiana los romanos conquistaron la Península Ibérica (197 a.C.); sin embargo, sólo podemos hablar con certeza de castellano o español a partir del siglo X de nuestra era, pues en esa época aparecen los primeros testimonios escritos. En los diez siglos anteriores, seguramente el latín primero convivió con las lenguas que había en la península y, poco a poco, las fue sustituyendo. Estrabón, historiador romano de la época de Augusto, afirma que los turdetanos adoptaron las costumbres romanas y olvidaron su propio idioma.

 

Y como en todas las épocas y en todas las lenguas, se dio una evolución, paralela y al mismo tiempo divergente, entre la lengua hablada y la escrita, entre lo que se conoce como "latín vulgar" y "latín clásico".

 

El latín clásico es el que conocemos porque quedó documentado: es el de la literatura, el de los discursos y de la retórica; el de los historiadores y filósofos, de los cuales algunos fueron originados de España, como Marcial y Quintiliano, Séneca y Lucano.

 

Sin embargo, el español y las demás lenguas romances no proceden de ese latín, sino del latín hablado, que poco a poco fue evolucionando, tanto, que de pronto ya no le fue posible al hablante común entender el latín culto y hubo necesidad de enseñar lenguaje. Así, en el siglo III d.C. aparece el Appendix Probi, obra donde se censuran algunas formas, tal como en la actualidad indicamos, por ejemplo, que no se dice "tiatro, sino "teatro".

 

Los cambios que con el uso transformaron al latín en español a veces se denominan "deformaciones" del latín. Si estamos de acuerdo con el punto de vista que establece que lo único correcto es la lengua escrita, el término es adecuado. Pero sí tenemos en cuenta que a pesar de que se enseñe lo "correcto", la lengua evoluciona _precisamente en el Appendix Probi se ve que todas las formas censuradas se impusieron—, el término es demasiado purista.

Los romanos trajeron paz, técnicas nuevas y más cultura _aunque no toda era propia, pues fueron "conquistados" culturalmente por los griegos. Así, a través del latín llegaron voces griegas como idea, fantasía, poesía, música, comedia, tragedia.

 

La expansión del cristianismo en tierras del Imperio Romano ayudó también a lograr la completa latinización de la península.

 

A grandes rasgos, las diferencias más importantes entre el latín vulgar y el literario que influyeron en el desarrollo del español son las siguientes:

  • Un modificador podía estar muy separado de la palabra modificada en lengua escrita, pero en la hablada, el modificador iba junto a la palabra.

  • Empezaron a usarse más las preposiciones y esto contribuyó a que desaparecieran las declinaciones, característica que el español comparte con otras lenguas romances. De lengua "sintética", donde en la palabra se concentra además la función que tiene en la oración, pasó a ser lengua "analítica", donde las palabras no cambian y sus funciones se establecen mediante preposiciones o por la ubicación en la oración.

  • Las 10 vocales del latín clásico quedaron reducidas a siete (y finalmente, en el español, a cinco).

La convivencia del latín clásico, conservando gracias a la escritura, y el latín vulgar, que dio origen a las lenguas romances, trajo como consecuencia los "dobletes", es decir, palabras de origen culto y palabras que provienen de la evolución de la lengua:

de operari tenemos operar y obrar, de plenus, pleno y lleno. En la actualidad, los científicos siguen usando palabras latinas para designar plantas, animales, elcétera.

 Romance

6.  El Español en la Edad Media

 

Las características políticas y sociales de la Edad Media, como la existencia de feudos y de reinos diferentes (Castilla, León, Aragón, Navarra) hicieron que se profundizara la división entre el latín clásico y el vulgar, que ya se empezaba a llamar romance. El latín quedó confinado en escuelas, iglesias y monasterios.

 

Tales diferencias se percibieron cuando fue necesario aclarar o traducir lo que se decía en latín. Del siglo X son las glosas Emilianenses y Silenses, provenientes respectivamente del Monasterio de San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de Silos. Para muchos autores, éstas constituyen el "acta de nacimiento" de la lengua española, aunque ni siquiera se usó en ellas el dialecto castellano.

 

Las luchas para reconquistar los territorios ocupados por los árabes fueron paralelas a las de los reinos cristianos entre sí. El reino de Castilla fue conquistando o aliándose con los de León y Aragón, lo que significó, desde el punto de vista de la lengua, que el aragonés y el leonés, también lenguas romances o dialectos del latín, fueran desplazados y desaparecieran frente al castellano. Sin embargo, el gallego y el catalán lograron sobrevivir.

 

Algunas de las características de la pronunciación del castellano no se dieron en otros dialectos, como la transformación del sonido f en h. Así, de farina tenemos harina.

 

Del año 1140 es el Cantar del Mio Cid, poema épico con trasfondo popular. Cid proviene del árabe Sidi, que quiere decir "señor". Las hazañas del Cid fueron cantadas, se transmitieron por vía oral a través de los juglares antes de ser escritas y seguramente muchas son exageradas, pero constituyen no sólo un testimonio del desarrollo de la lengua romance, sino una herencia artística.

 

Hacia 1230 se desarrolló una corriente de poesía religiosa con trasfondo culto: el mester de clerecía. En ella, el poeta más destacado es Gonzalo de Berceo y su importancia radica, precisamente en el uso muy consciente del romance y no de la lengua culta de la época, que no era otra que el latín.

 

Alfonso X, el Sabio (1252-1284), rey de Castilla y León, compiló obras que abarcaban el saber de la época. Lo hizo en castellano y aseguró la vida de esta lengua para el futuro. Las siete partidas y la Grande e general estoria permitieron que el castellano y no el aragonés, el leonés o el gallego, se erigiera en lengua nacional.

 

A partir del siglo IX la ciudad de Santiago de Compostela se convirtió en lugar de peregrinación de cristianos de toda Europa; debido a ello entraron en el idioma palabras de origen francés: homenaje, mensaje, fraile, manjares, vinagre.

 

De los siglos XI y XII son las Jarchas, cancioncillas escritas en el dialecto hablado por los mozárabes, pero mezclado con palabras árabes.

 1492

8.  1492, AÑO CLAVE.

La reunificación de España.

 

A principios de 1492 se logró la tan ansiada Reconquista. La caída de Granada marcó el fin de la presencia árabe en España. Si bien años antes se había permitido que los árabes permanecieran en territorios reconquistados, los Reyes Católicos determinaron que quien no quisiera convertirse al catolicismo debía salir de España. Árabes y judíos tuvieron que abandonar la península o convertirse; de ahí nació la palabra converso.

 España a finales del siglo XV

A finales del siglo XV, cuando los españoles llegaron a América, no existía unidad idiomática en la Península Ibérica. Además del vascuence --lengua que no tiene raíces latinas ni indoeuropeas--, convivían en esa vasta región el gallegoportugués, el castellano, el leonés, el navarroaragonés, el catalán y los dialectos morárabes.

 Prosa y poesía

12.  Los siglos de Oro (XVI y XVII)

 

Entre los siglos XVI y XVII, el período que va de 1580 a 1640 es el que se considera de más esplendor en la literatura en español. Basta con mencionar algunos nombres: Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y Herrera, Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca.

 

De esa época data también la pugna Castilla-Andalucía. Juan de Valdés, autor del Diálogo de la lengua (1535), le niega valor a la obra de Nebrija porque éste era andaluz. Lope de Vega era madrilleño; Góngora, andaluz.

 

Entonces se empieza a decir español en lugar de castellano porque de esta manera se propicia el reconocimiento de que se habla la misma lengua y que ésta puede tener modalidades diferentes.

Artículos de interés

 Historia

2.  España antes de la llegada del Latín

 

Antes de la llegada de los romanos, existían en la Península Ibérica diferentes pueblos que formaron lo que se conoce como el substrato que influyó en el latín, que luego llegó a España, aunque quedan muy pocos testimonios en nuestra lengua. Sin embargo, los topónimos, es decir, las palabras que designan lugares, poseen elementos que se remontan a épocas muy lejanas.

 

Los turdetanos o tartesios (pueblos prerromanos) aparecen citados en el Antiguo Testamento, donde se habla de las legendarias riquezas de Tarsis.

Como herencia de los iberos, mencionados por Herodoto, podemos citar el nombre del río Iber, que conocemos como Ebro, y la propia denominación de Península Ibérica.

 

Los fenicios se instalaron en el año 1100 a.C. Nos dejaron nombres de ciudades: Cádiz (Gáddir en fenicio), Málaka >Málaga y Ebusus>Ibiza (el símbolo > significa: "se transformó en").

 

Los griegos establecieron centros de comercio en la península: Lucentum>Alicante y Emporium>Ampurias; pero las huellas lingüísticas del griego en el español son posteriores y, generalmente, llegaron a través del latín.

 

De los celtas, que arribaron a la península en el siglo VII a.C. y de los cuales descienden el gaélico y el bretón, heredamos topónimos como Segovia y Coimbra, y palabras como abedul, braga, brío, caballo, camino, carro, lanza, perro, pieza.

 

Los vascos son, de los pueblos que habitaban en España antes de la llegada de los romanos, los únicos que aún conservan su lengua, lo que quizá se explica por su acendrado nacionalismo. Los nombres Javier, Iñigo y Aranjuez son de origen vasco.

 

En general, del conjunto de todos los pobladores que estuvieron, pasaron o se quedaron en España antes de la llegada de los romanos, nuestra lengua recibió el siguiente vocabulario: ardilla, arroyo, barranco, becerro, bruja, calabaza, cencerro, conejo, chaparro, gordo, gorra, manteca, muñeca, pizarra, ráfaga, sapo, urraca, zurra. En muchas de estas palabras es notorio el sonido rr, tan característico de la lengua española.

Lenguas germanas

4.  Después del Latín, las lenguas Germanas

 

Al caer Roma, en el año 410, el resto del Imperio se fue desmoronando poco a poco. A España llegaron diferentes tribus bárbaras: vándalos, alanos, suevos, pero la más importante fue la de los visigodos. La situación geográfica de España, en los límites del mundo conocido entonces, propició que los godos llegaran ya con el latín asimilado. Prácticamente no hubo un período bilingüe. Y, en líneas generales, su aporte se refiere al ámbito del vocabulario, no al de la escritura de la lengua.

 

Del vocabulario de los bárbaros heredamos palabras como guerra, botín, galardón, bandido, heraldo, estribo, brida, espuela, blandir, toldo, atavío.

 

Y los inevitables nombres de personas: Álvaro, Fernando, Rodrigo, Elvira.

 

 Los árabes

5.  La presencia árabe

 

En el año 711 fue derrotado Don Rodrigo, el último rey visigodo. Comienzan 700 años de dominación árabe. Pueblos con religión y lengua diferentes han conquistado la Península Ibérica. Existen 4.000 arabismos, es decir, palabras de origen árabe. Eso es todo. ¿Todo? Aunque parezca mucho, desde otra perspectiva es muy poco. Veamos, ¿porqué no hablamos árabe ni somos musulmanes? En América no se necesitaron muchos años luego de la Conquista para hablar español. ¿Cuál fue la diferencia? La diferencia fue el tipo de conquista, la política de tolerancia que practicaron los árabes y la enorme cultura que poseían. No obligaron a nadie a convertirse a su religión. En zonas árabes convivían judíos, árabes y cristianos, y estos últimos a veces adoptaban la lengua de los conquistadores, pero no cambiaban de religión; se les llamaba mozárabes.

 

Por otra parte, el árabe es una lengua muy diferente y por eso se asimiló únicamente el vocabulario.

 

Además, en el norte de la península estaban refugiados los reinos cristianos que poco a poco, y en especial durante los siglos VIII y IX, fueron presionando y "reconquistado" tierras a los invasores. Las pugnas y divisiones que se dieron posteriormente entre los árabes también contribuyeron a debilitar su poder.

 

De esa manera, en la península convivieron varias lenguas. La cultura llevada por los árabes se refleja, por ejemplo, en los aportes que hicieron en matemáticas; de ahí surgieron palabras como cifra y álgebra, que enriquecieron el idioma español.

 

Además de la gran cantidad de palabras que conservamos del árabe, como aceituna, aljibe, alcantarilla, alcohol, azúcar, benjuí y berenjena, también se conservan topónimos: Guadalquivir (río grande), y las que contienen Medina, que quiere decir "ciudad" (Medinasidonia).

 

Si se recorre el diccionario en las palabras que empiezan con a-, especialmente al- corresponde al artículo árabe que se "pegó" al vocabulario cuando éste pasó a la lengua romance.

 

Tal presencia árabe en España motivó el concepto de que "Europa empieza en los Pirineos", que hasta nuestros días se maneja.

 España en los siglos XIV y XV

7.  Los siglos XIV y XV

 

Durante estos siglos se consolidó el castellano como lengua literaria y retrocedieron el aragonés y el leonés; también se iniciaron esfuerzos para establecer la ortografía.

 

Un sobrino de Alfonso el Sabio, don Juan Manuel, escribió en castellano El conde Lucanor, una serie de cuentos, muchos de ellos de tradición oral. Cabe destacar que se conserva hasta nuestros días.

 

El Arcipreste de Hita, clérigo y poeta español (1283?-1351?), escribió en verso El libro de buen amor, en el cual hay fábulas, cuentos y mucho humor.

El marqués de Santillana (l398-1458) y Juan de Mena (1411-1456) fueron importantes escritores que contribuyeron a engrandecer la lírica de la época. En el Laberinto de Fortuna, de Mena, se observa la influencia que la literatura italiana ejerció en la castellana de eso entonces. Además, fue uno de los escritores que más cultismo del latín introdujo; algunos, como angelical, se quedaron, otros no corrieron la misma suerte.

 

Las coplas de Jorge Manrique (1440-1479) se leen con frecuencia en la actualidad y son materia de estudio en todos los cursos de enseñanza media.

 

Es importante destacar que los textos en francés y en inglés de la misma época resultan engorroso para los lectores modernos; en cambio los textos en castellano o español se pueden leer con relativa facilidad.

 

En el siglo XV, Francia e Italia dejaron huella en el vocabulario castellano. Son galicismos gala, galán y corcel; italianismos soneto, embajada y belleza. La lengua no cesó de cambiar; más aún, nunca deja de cambiar.

 Gramática

9. Nebrija y la primera gramática.

 

El 18 de agosto de 1492 se publica la primera gramática de una lengua romance: la de Antonio de Nebrija, importante latinista de la época. Del prólogo se recuerda una famosa frase: "siempre la lengua fue compañera del imperio", que justifica la utilidad de la obra.

 

La idea era dotar a la lengua castellana de una gramática que le permitiera darse a conocer y conservarse, una gramática que otorgara estatuto de lengua al castellano. Y el modelo fue el latín, por ser la lengua de mayor prestigio en la época. Por eso, aunque no existen ya las declinaciones, las categorías gramaticales tienen los nombres del latín. Por ejemplo, todavía se emplea la palabra dativo, aunque es mejor decir complemento indirecto.

 

Por este período, la lengua castellana había alcanzado ya la exuberancia, la armonía y la madurez suficientes para que aparecieran obras literarias. Además, la difusión de la imprenta facilitaba la publicación de libros. Estas circunstancias, aunadas al espíritu creador de Nebrija, permitieron que sus obras vieran la luz.

 

En su Gramática, Nebrija fijó la lengua mediante reglas que luego se aplicaron en la enseñanza del español en las tierras conquistadas. Desde el punto de vista lingüístico, éste es uno de sus méritos, pues la existencia de una obra como la suya facilita la enseñanza de una lengua; pero los defensores de la pureza étnica y los detractores de la colonización le reprochan haber facilitado el sometimiento de los pueblos americanos. Quizás Nebrija no imaginó que su libro serviría para este propósito, pero Hernando de Talavera, obispo de Ábila, sí tuvo esa visión, y se lo hizo saber a la reina Isabel cuando ella preguntó por la utilidad de tal obra.

 Los judios

10.  La expulsión de los judíos

 

El 19 de agosto de 1492 fue la fecha límite que tenían los judíos para salir de España. La intolerancia de los Reyes Católicos, de dicho acto, fue como si hubieran existido grabadoras en la Edad Media, pues los judíos sefardíes, que se establecieron en el norte de África y en los Balcanes, llevaron y conservaron la lengua, hoy conocida como ladino, tal como se hablaba en el siglo XV.

 

 El Caribe

11. El descubrimiento de América

 

El 12 de octubre Colón se tropieza con América. España de pronto se encontró con un imperio verdadero. Ese imperio estaba atomizado en cientos de lenguas; el castellano sirvió para unificarlo, al mismo tiempo que se enriquecía con palabras de origen americano. El diario de Colón, por ejemplo, ya registra canoa. A causa de los habitantes del Caribe decimos maíz.

 

El flujo de vocabulario de origen indígena es permanente, pues las lenguas de América no han desaparecido, aunque corren este peligro.

 

 

nestorsarandria@hotmail.com

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Última modificación: sábado, 10 de septiembre de 2011

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