Rotary Club de Villa Urquiza

PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza

Buenos Aires - Argentina - Distrito 4890 - Rotary International
Fundado el 19 de marzo de 1956. 

Reuniones: Martes 21:30 Hs. en Bucarelli 2583   

Villa Urquiza
 

 
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Rotaract Club de Villa Urquiza


Recibe su Carta Constitutiva el 31 de marzo de 2009.

 

 

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Bernabé Mayor

Presidente del Rotaract Club de Villa Urquiza (En formación)

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Nota - Cómo nació

Como un cuento

Por Mariana Taglio

 

Érase una vez, y no hay mejor introducción para una historia que esta introductoria, valga  la redundancia, frase, que da el puntapié inicial para narrar un breve relato que comienza pero no termina aún porque la gramática de la vida considera incorrecto poner un punto final cuando ni siquiera se ha llegado al punto y coma. Está en mi naturaleza irme por las ramas visto que los árboles llaman mi atención y en este caso considero que deberían ser un ejemplo a seguir, se trata de especies vivientes que nacen de una pequeña semilla y crecen a lo largo de toda su vida, dando frutos y hojas, renovándose en cada otoño-invierno, para embellecer luego, en cada primavera-verano. Y aún así, estos verdes seres vivos, no se acicalan vanidosamente, su reflorecimiento es vital para cada uno que con destemplada arrogancia los tala. Si pudiésemos ser un árbol, llenaríamos nuestro pequeño entorno de oxígeno, otorgaríamos sombra, le daríamos un brazo para cualquier ave que desease construir su nido, y ofreceríamos bellísimas hojas y flores para que quien nos observe, se regocije con la vista.

Pero los árboles, por más que hablen y se agiten cuando el viento los estremece, son seres estáticos; y nunca supe (a excepción de mis cuentos de hadas) de árboles que caminasen, llenando de oxígeno varios pequeños entornos, otorgando más y más sombra, dándole un brazo a todas las aves que de hemisferio a hemisferio existen y cuyo  nido anhelasen allí construir, ofreciendo bellísimas hojas y flores para que todos los pobladores del mundo se regocijaran con la vista. Definitivamente, un árbol jamás podría transportarse de un lado a otro, pero eso no quita el hecho de que vive desinteresadamente, sin darse cuenta quizá que su mera existencia le proporciona vida a tantas otras creaciones de la madre naturaleza. Y de cualquier manera esa tarea no puede hacerla solo, necesita de otros tantos más para cumplir con la misión que el universo le dio.

Me tomo ahora el atrevimiento de personalizar una vez más, puesto que al haber llegado a este punto se me ha revelado una verdad, y eso que yo no creo en las verdades si no en las opiniones de un sinfín de personas, pero hay tanta veracidad en estas palabras que no son mías si no de un gran dramaturgo y se encuentran en la portada de uno de sus libros, no son más que simples palabras tan llenas de sentido que casi puedo tocarlas: “los árboles mueren de pie”. Quien sabe si Alejandro Casona pensó en algún momento crear cierta analogía con lo que a mi se me viene a la mente en este preciso instante, quien sabe si él pensó alguna vez que los hombres deberíamos morir de la misma forma, de pie, entregados al servicio y no yaciendo sobre una superficie esperando un servicio, fúnebre, claro está.

Imagino un bosque entero dedicado al servicio, ¡cuántos frutos de allí podría recoger, cuánto aire podría respirar, y cuánto bien le harían esos árboles a la humanidad!. Mas el problema subsiste, un bosque por más extenso que sea, no puede transportarse porque, insisto, sus habitantes, no tienen pies. Si tan sólo se esparciesen un poco más…

Quiera el lector tener la ambigüedad que caracteriza a todo buen lector, de molestarse y agradarse con leer la repetición de esas tres palabras que a comienzos de este escrito mencioné y que tienen por intención ubicar en tiempo y espacio una verdadera historia que en mi mente parece extraída de un gran libro de cuentos de hadas pero que difiere en algo tan minúsculo que parecería imperceptible y es que esta historia por más fantástica y maravillosa que sea, es real; érase una vez, en una cercana tierra llamada Villa Urquiza un grupo de jóvenes intrépidos que poseían brazos en vez de ramas, risas en vez de hojas, sueños en vez de pimpollos, habilidades en vez de flores y una corteza más firme y resistente que la de un árbol, porque debía proteger sus corazones que tan valiosos eran, ya que  daban vida a todas las partes del cuerpo, pero más importante aún, eran sus piernas, nada más y nada menos que las extremidades locomotoras que impulsaban su traslado hacia cualquier parte donde pudiesen esparcir sus frutos y sus semillas, las mismas que cierta entidad de renombre internacional nombró como semillas del amor, visto que sin este preciado sentimiento, estos efebos no hubieran tenido esperanza alguna de lograr la paz en su problemático mundo. Y a pesar de toda similitud que pudiesen presentar con los árboles y mejor dicho con un bosque ya que sus ofrendas eran en cantidad cuando entre todos disponían a servir a la comunidad y a sí mismos para su constante formación, no se trataba más que de simples seres humanos, y simples aquí es una palabra que se vacía de significado, pierde sentido porque aunque de humildad y tolerancia se armasen, lejos estaban de caer en la simpleza. Estos individuos eran proveedores de un aire mejor que el oxígeno, el aire del servicio y ¡vaya, cómo se hinchaban las narices al respirar en tan renovada y solidaria atmósfera!

Comenzaron un 11 de septiembre de 2008 a agruparse bajo el nombre de Rotaract Club De Villa Urquiza con la ayuda de un caballero de la orden rotaria que se llamó a sí mismo asesor, su nombre era Matías Montico. Estos jóvenes que preferían mantenerse en el anonimato y actuar bajo el nombre de Rotaract llevando bien en alto el baluarte de esta organización mundial pensada para todos las mujeres y hombres de entre 18 y 30 años que creían que podían hacer la diferencia, mediante proyectos de servicios, comunitarios e internacionales, ayudaban a mejorar la vida de quienes los rodeaban, al igual que los árboles, y se embellecían, tal como ellos, con el desarrollo de todas sus habilidades de liderazgo y profesionales, estableciendo así con cada paso que daban un nuevo grupo de amistades.

Los guerreros en acción, más conocidos como Rotaractianos desataron grandes batallas por la ética, el respeto, los derechos, las oportunidades, la buena voluntad, la comprensión y la tolerancia entre distintas naciones. Pero cuanto tiempo más habría de aguantar el lector sin enterarse de los nombres (y aquí me permito un juego de palabras) de estos honorables y distinguidos mozuelos, no hay razón alguna para mantenerlos en las penumbras, porque si hay algo que Rodrigo, Gabriela, Ayelén, Bernabé, Germán, Juliana, Laura, Ezequiel, María Laura, Alejandro, Agostina, Diego, Patricia y Mariana no hicieron fue dar sombra, por el contrario cada uno de ellos asía una antorcha en una mano para alumbrar a quienes de la oscuridad no podían o no querían salir.

Querido lector, ha llegado el momento en que los hechos se narran a sí mismos, podemos imaginar cuantas cosas queramos, pero tengo entendido que la realidad es la mejor fantasía para soñar. Quizá con el tiempo los Rotaractianos se conviertan en una historia más de un libro de elfos, gnomos, princesas y dragones, pero le aseguro que cualquier similitud con un cuento de hadas es mera coincidencia,  esta estirpe sigue más viva y más real que nunca. 

Mariana Taglio

Sumario

Manual de Rotaract

Comisión Directiva

Comisión Directiva

del Rotaract Club de Villa Urquiza

 

Presidente:

Bernabé Mayor

Vicepresidente:

Agostina Taglio

Secretaria:

Laura Moretti

Tesorera:

 Juliana Moretti

Comité de Finanzas:

Gabriela Castro Reale (Directora)

Comité Servicio en el Club:

Alejandro Speranza (Director), Rodrigo Alonso

Comité Servicio a la Comunidad:

Ayelén Latorre (Directora), Mariana Taglio.

Comité Desarrollo Profesional:

Patricia Romina Turrin (Directora) Zalazar, María L. Speranza, Germán Montico

Comité Servicio Internacional:

 Ezequiel Sava (Director), Diego Tauziet

Comité Finanzas:

Gabriela Castro Reale

Aspirantes:

Jessyka Nunes Passos, Marco Magnoni, Inés Luna y Parias, Alejandro Tournier, Guillermo Monteagudo, Lautaro Torres.

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nestorsarandria@hotmail.com

Copyright © 2002 PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza. 
® Derechos reservados. Los símbolos y nombres son propiedad de Rotary International y se utilizan aquí de acuerdo al Manual de Procedimiento. Mantenimiento: Néstor Carlos Sarandria, miembro del Rotary Club de Villa Urquiza, Distrito 4890, Buenos Aires, Argentina.

Soporte Técnico: Gerardo Néstor Sarandria (R.C. de Devoto Parque).
Última modificación: Viernes, 04 de Junio de 2010

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